Casas CUBE
MAGAZINE
Fuente:
La Opinión de A Coruña
Fotos:
Gus De La Paz
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Una fábrica que se parece a una urbanización en construcción
Dentro de la fábrica de Casas Cube en Carballo se levanta una urbanización de 23 chalets unifamiliares que siempre está en movimiento. Cada semana entran en producción dos nuevas viviendas. Entre soldaduras, grúas y módulos gigantes, la fábrica traslada la construcción de viviendas a un flujo industrial continuo.
La vivienda se construye entera antes de salir de la nave
En la misma nave se ven casas con todas las piezas ya instaladas: cocina con armarios, bañera, ducha, encimeras, pintura, aerotermia y acabados finales. En otras, todavía se ven las vigas de acero y las conexiones de electricidad. Cada módulo es una pieza completa —salón, cocina, habitación o garaje— que se monta en fábrica y luego se ensambla en la parcela con precisión milimétrica.
Dos casas por semana, sin interrupciones
Silvia Sánchez Añón, consejera delegada de Cube, lo define muy bien: “yo la llamo la ciudad mutante; cada semana salen dos casas y entran otras dos”. Siempre hay 23 casas en construcción dentro de la nave y la visión cambia cada semana. El ritmo obliga a coordinar cada movimiento con precisión industrial, como si se montara un coche más que una casa tradicional.

Menos azar, más control en la construcción
En Cube casi no hay azar una vez que la vivienda entra en producción: los materiales están comprados, las piezas numeradas y los tiempos medidos. El proceso es más parecido a fabricar un coche que a construir una casa al modo tradicional. Las casas más habituales permanecen entre dos y tres meses dentro de la nave antes de viajar en varios camiones hasta su parcela final.
Del terreno al diseño: la primera pregunta es clave
En Cube no se empieza por número de dormitorios o acabados. La primera pregunta es: “¿tienes parcela?”. La respuesta condiciona casi todo: inclinación del terreno, acometidas, orientación al sol y acceso para el camión. Aunque muchas casas parten de modelos estandarizados, se adaptan a la particularidad de cada solar y de cada cliente.
Una forma distinta de entender la vivienda
Cube convierte la construcción de una casa prefabricada modular en una cadena industrial continua: módulos que se cortan, se ensamblan, se equipan y se desplazan. Dentro de la nave, las casas avanzan hacia la puerta de salida como vagones de una cadena invisible, mientras, en su interior, parecen ya habitadas. La “ciudad mutante” de Cube cambia cada semana, pero nunca se detiene.






